Rumbo a Ninh Binh
En la mañana el chavo del hotel me hizo el favor de llamarle a un taxi, cuando ellos lo hacen desde la app sale más barato. Otro avión, llegué a Hanoi, terminal doméstica, tenía que cambiar algunos dólares porque ya casi no traía dinero , asi que estuve buscando pero en esa terminal las personas se pusieron medio roñosas cuando les daba los dólares que traia, asi que tome el autobús interterminal y me fui a la terminal internacional, cuando llegué ahí parecía que algún político importante de estados unidos se estaba yendo porque había un carro diplomático con las banderas americanas, no se quién sería, mi preocupación era cambiar el dinero, en esa terminal no tuve problemas, me lo cambiaron sin preguntar nada, solo me pidieron el pasaporte y llenamos unos datos, un momento después ya estaba afuera buscando un taxi para que me llevara a lo que ellos llaman la “limosina” que son las camionetas que hacen el viaje a Ninh Binh.
La distancia del aeropuerto a donde se encontraban las camionetas no era corta, y en el camino me hizo darme una idea, que ahora considero errónea, de lo que es Hanoi, más adelante continuaré con esta idea. El taxista fue muy amable, tratamos de entablar conversación y como siempre me pasa en estos lugares, no llegamos a nada, afortunadamente el indicar mi destino no es problema. Llegamos a una placita, había mucho comercio y personas haciendo un sinfín de tareas, La señora con la que me estaba comunicando, que sería mi anfitriona en Ninh Binh me había indicado dónde tenia que ir para tomar la “limosina”, asi que más o menos sabía qué era lo que tenia que hacer, solo estaba un poco nervioso de que no hubiera espacio para mi en la camioneta. Para al llegar a nuestro nuevo destino entré en la pequeña oficina donde los choferes se estaban preparando para sus viajes, cuando llegué ya me estaban esperando, si, la señora ya les había hablado, asi que mi preocupación se disipó inmediatamente, me dijeron que esperara mientras ellos comían y tomaban te en una mesita ubicada al centro de la pequeña oficina, la mesita era baja y yo, con el hambre que traía veía la comida muy apetitosa, noté que el té era un elemento central, era algo que compartían e incluso se servían entre ellos, eso si, cada quien traía su propio “lonche”. En el tiempo de espera vi que también se dedicaban a recibir paquetes y llevarlos a su destino, estuve ahí una media hora cuando en eso me dijeron que me subiera a una camioneta, asi lo hice, y junto con otros muchachos nos dirijimos hacia Ninh Binh.
El viaje transcurrió muy tranquilo, yo siempre intentando ver el camino en lugar de estar en el celular como la mayoría de las personas que iban también en la camioneta, al llegar a un lugar que no puedo describir, sino más bien nombrar como “muy extraño” sobretodo por unos edificios que no logré identificar me dijeron que me bajara y me subiera a un carro, todo esto con señas, yo hice caso y fue asi como dejé a mis compañeros, con los que nunca hablé, y ahora yo solo con el nuevo chofer y en un carro más pequeño nos dirijimos hacia unos parajes que me parecían casi desoladores, carreteras siendo arregladas, algunas adecuaciones en una especie de rio, no se, vi cosas muy extrañas que no puedo nombrar, no porque las haya olvidado sino porque no sé cómo describirlas. Un rato después de andar en este nuevo vehículo comencé a ver unas montañas muy extrañas, sacadas de una película fuera de este mundo, eran unas piedras gigantes que parecía habían caído del espacio hacia muchos años y ahora estaban cubiertas de vegetación e inclusive algunas incluían una pequeña casa o un templo en su parte más alta, las montañas o rocas gigantes podían ser rodeadas sin dificultad y yo creo que no le tomaría a una persona normal más de cinco o 7 minutos caminarlas por todo alrededor, algunas tenían un lago en la base y otras estaban directamente en la tierra,
Durante el camino me di cuenta que
había perdido el internet, asi que prácticamente no sabia en donde me
encontraba, estaba completamente solo y desconectado del mundo, en un lugar que
bordeaba el surrealismo, poco tiempo después comencé a ver casas y parecia que
había llegado a un poblado, en ese momento no lo sabía, pero confiando en mi Yo
del pasado todo estaba preparado para vivir una experiencia en un pequeño
pueblo que guardaba uno de los lugares más memorables de todo el viaje. Había llegado a Ninh Binh
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