Hoi An 

Al siguiente día, después de andar un rato vagando por las calles fui a desayunar a un lugar que me encontré por ahí, nada especial, busqué un taxi y le pedí que me llevara a Hoi An, una ciudad que se encuentra a unos 30Km de Da Nang; quedé impactado por la belleza del pueblo, obvio hay mucha gente que te quiere vender cosas pero aun asi la ciudad está muy bonita, había programado un recorrido para conocer la comida local pero era hasta en la tarde, asi que anduve entre cafés y restaurantes mientras se daba la hora, caminé por muchas partes y tomé literalmente miles de fotos, mientras estaba comiendo se vino la lluvia muy fuerte, pero yo nunca me preocupé, sabía que se tenía que quitar, disfruté mucho andar por todos los rincones de la ciudad y especialmente cuando las lámparas comenzaron a encenderse, los locales, casas y restaurantes estaban pintados de un amarillo muy bonito, no conozco mucho de colores pero creo que algo asi como mostaza, los adornos y los techos hacían que pareciera que estabas en una caricatura tipo Estudio Glibin. Me senté a tomarme un Green tea, delicioso, hay algo que hacen que sea diferente de lo que tomas en Monterrey, la vegetación entre las paredes de las casas, las lámparas chinas el ambiente tranquilo pero al mismo tiempo alegre hacían de las horas que pasé ahí algo especial, literalmente estaba viviendo en un sueño. 



Al perderme por las calles me encontré en un lugar donde hacían las lámparas, tu las podías pintar o decorar con quisieras, el lugar era algo grande y estaba llena de chinos, si, yo también lo pensé, parecía una fabrica china de lámparas, pero ellos estaban felices haciéndolas y las decoraban y pintaban de colores mientras una persona les ayudaba a armarlas. No quería que se hiciera de noche pero estaba muy emocionado de ver cómo se verían esas lámparas prendidas una vez que el sol se hubiera ocultado, y cuando eso pasó no me decepcionó, ahora, oscuro, las lámparas le daban otro sentido al pueblo, aún más bello de lo que es con la luz del día. 



Los rincones se iluminaban y resaltaban sus contornos, la mezcla de colores, luz y sombra me emocionaba a cada paso mientras caminaba por las calles limpias y llenas de gente de esa ciudad perdida en el centro de Vietnam, el rio que corre por en medio de la ciudad se empezó a llenar de pequeños barquitos con velas y hacían un espectáculo memorable mientras los barcos con personas pasaban junto a ellas y las hacían subir y bajar mientras la corriente lenta se las llevaba lejos. Algunas personas iban vestidas con los trajes típicos de la región, diferentes a otras zonas del país, sutiles diferencias, eso junto a todo el entorno hacían mágico el momento. 



Se llegó la hora de ver a mi guía, el recorrido me llevó por lugares de la ciudad que no había visto en mi visita de todo el día y la comida estaba especialmente buena, me gustó mucho todo, visitamos a una familia y comimos con ellos, las personas siempre muy amables conmigo, en cada lugar donde íbamos (fueron varios locales los que visitamos) me hacía probar algo nuevo, y todo lo que recuerdo ahora que escribo esto es que los sabores me habían cautivado. Horas antes ya me había puesto de acuerdo con un taxista para que me llevara de regreso a Da Nang, iba manejando mucho muy despacio pero era el límite de velocidad, al día siguiente tenía que salir hacia Hanoi, para ir a Nimh Binh, asi que me fui a dormir temprano (relativamente).



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